MERCADOS

A medio camino entre el encaje de bolillos y la batalla civilizada por el poder, este lunes se reúnen los líderes europeos para elegir a los altos cargos que regirán la UE en los próximos años. El cónclave de esta tarde-noche será el principio de un proceso que durará varios meses hasta que el Parlamento Europeo ratifique, pero ya cuenta con favoritos bastante claros, al menos, en los dos de mayor relumbrón: la presidencia de la Comisión Europea y la del Consejo Europeo. Sería una sorpresa que la alemana Ursula von der Leyen no repitiera en su puesto al frente del Ejecutivo europeo entre 2024 y 2029 y algo parecido si el portugués Antonio Costa no completa el tándem, apuntan fuentes comunitarias. Pero conviene advertir que en estos cónclaves lo raro es que no haya sorpresas.

Ambos son los puestos más relevantes que se reparten tras las elecciones europeas del domingo 9 de junio. No obstante, hay otros dos altos cargos que completan el póquer que dirigirá la Unión el próximo quinquenio: el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE y la presidencia del Parlamento Europeo. Suenan con fuerza la primera ministra Estonia, Kaja Kallas, para el cargo que podría asimilarse al puesto de ministro de Asuntos Exteriores de la UE, y la eurodiputada maltesa Roberta Metsola para repetir al frente de la Eurocámara.

Los perfiles de los favoritos —una democristiana alemana, un socialista portugués, una liberal báltica y una conservadora maltesa— demuestran por qué es un encaje de bolillos elegir a quienes van a ocupar los top jobs, la expresión inglesa con la que se habla en Bruselas de los altos cargos. El reparto suele respetar una norma no escrita que busca múltiples equilibrios: las familias políticas clásicas (conservadores, socialdemócratas y liberales) deben estar representadas; es conveniente que la procedencia de los elegidos tenga en cuenta los cuatro puntos cardinales; no conviene que los países grandes se repartan el poder dejando fuera a los medianos y a los pequeños; y es mucho mejor que exista equilibrio de género.

Las piezas encajarían con el póquer mencionado. Por eso y, sobre todo, por el auge de la ultraderecha parece que esta vez habrá pronto fumata blanca. No obstante, el encuentro de este lunes es “informal”, sobre el papel, y lo lógico sería que no tomara decisiones oficialmente. Eso sucedería dentro de 10 días en el siguiente Consejo Europeo, este sí, “formal”. En ese tiempo, los líderes tratarán de ganar la máxima cuota de poder para representantes de sus países dentro de la próxima Comisión Europea (no tiene el mismo peso la Comisaría de Competencia que la de Transportes o Juventud) o influir en el programa político que desplegará la próxima Comisión.

Todos estos factores estarán sobre la mesa esta noche para elegir los siguientes top jobs:

Comisión Europea: todos los números para Von der Leyen

El Consejo Europeo, es decir, los líderes de los Estados miembros reunidos en pleno, nomina a la persona que presidirá la Comisión Europea por mayoría cualificada: 55% de los países que representen al menos al 65% de la población. Pero eso no garantiza el cargo, la elección debe ser ratificada posteriormente en el Parlamento Europeo por mayoría absoluta (361 eurodiputados de 720). Esta votación se celebrará en la sesión plenaria del 16 al 19 de julio.

Dice el Tratado que el Consejo debe tener en cuenta el resultado de las elecciones europeas. Y la victoria del Partido Popular Europeo (PPE) ha sido incontestable: 190 eurodiputados y primer grupo a bastante distancia del segundo, los socialdemócratas (136). La actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, encabezó el cartel del PPE y, por tanto, cumpliría como la recomendación de los tratados. También parece que el Gobierno alemán la lanzará como candidata, pese a que no forma parte de ninguno de los partidos del Ejecutivo germano. A esto hay que añadir los 14 Estados miembros con gobiernos encabezados por su familia política.

Con estos miembros, más su aval de cinco años de gestión en Bruselas, los negociadores de los grandes partidos proeuropeos (el presidente español Pedro Sánchez, y el canciller alemán, Olaf Scholz, por parte de los socialdemócratas; los primeros ministros griego, Kyriakos Mitsotakis, y polaco, Donald Tusk, por los conservadores; y la estonia Kaja Kallas y su homólogo belga, Alexander de Croo, por los liberales) trabajarían con Von der Leyen como opción más que prioritaria. Aunque como bien sabe la ahora jefa del Ejecutivo de la Unión por su propia experiencia, todo puede cambiar: nadie en 2019 pensaba que la entonces ministra de Defensa germana fuera a dirigir la Comisión en este momento del proceso que arranca este lunes.

Consejo Europeo: António Costa, con permiso de los jueces portugueses

Ya hace muchos meses, incluso más de un año, que el nombre del ex primer ministro portugués António Costa, se baraja en Bruselas como próximo presidente del Consejo Europeo. Los socialdemócratas ansían un puesto que desde que se creó en 2009 lo han ocupado dos liberales (Herman van Rompuy y Charles Michel) y un conservador (Donald Tusk). Costa ha formado parte del Consejo Europeo nueve años, hasta que un caso de corrupción entre gente de su equipo cercano le llevó a dimitir. Este capítulo le hizo perder enteros, pero conforme se ha ido deshinchando el caso en los tribunales, su candidatura ha tomado cuerpo otra vez.

En contra de Costa juega que ya no forma parte del Consejo Europeo. Tiene buena relación con casi todos sus componentes, pero no es uno de ellos. Los tres anteriores eran jefes de Gobierno en activo cuando fueron elegidos. Eso podría darle opciones a la que parece ser su principal rival, la primera ministra danesa Mette Frederiksen, también socialista. Ella sí que estará en la sala en la que se tendrá que elegir al sucesor o sucesora de Michel por mayoría cualificada.

Política Exterior: en busca del sucesor de Borrell

Como en los dos cargos anteriores, el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea es elegido por el Consejo Europeo por una mayoría cualificada. Este cargo también precisa la ratificación del Parlamento, puesto que el alto representante es, a su vez, vicepresidente nato de la Comisión Europea y esta tiene que ser ratificada por la Eurocámara.

Para este puesto, suena mucho la primera ministra liberal de Estonia, Kaja Kallas. La política del pequeño país del Báltico vecino de Rusia lleva mucho tiempo en campaña para lograr un alto cargo en Bruselas y cada vez que aparece por la capital de la Unión no deja pasar la ocasión de reunirse con periodistas de la burbuja comunitaria para elevar su perfil mediático. Pero esto no le garantiza el puesto. Su marcado perfil antirruso y la falta de bagaje hacia otras áreas del globo (Latinoamérica o África) despiertan dudas entre sus colegas, que también barajan a su correligionario y primer ministro belga, Alexander de Croo.

Parlamento Europeo: Metsola con muchas opciones de repetir

Son dos instituciones diferentes, que, además, se miran con recelo la una a la otra. Pero la presidencia de la Eurocámara también puede estar en la mesa del Consejo Europeo este lunes. Pasó hace cinco años. Los líderes de los Estados quisieron lanzar la candidatura del socialdemócrata búlgaro Sergéi Stánishev, pero esto irritó a los parlamentarios que optaron por promover como su presidente al italiano David Sassoli, de la misma familia política. Ahora la favorita para presidir este órgano es la mujer que sucedió a Sassoli, la conservadora maltesa Roberta Metsola.

La costumbre es que socialistas y populares se reparten la alta magistratura durante el quinquenio: dos años y medio para unos y la otra mitad para otros. En la pasada el tándem en la pasada legislatura fue Sassoli-Metsola. En esta, todo indica que la maltesa será la elegida por la mayoría absoluta del Parlamento en su primera sesión plenaria, en julio, inaugurando los populares el turno tradicional.

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